Conservantes

Nuestros conservantes están basados en los ácidos grasos de cadena corta propiónico y fórmico. La literatura científica y los folletos comerciales describen exhaustivamente la actividad de estos ácidos como conservantes frente a hongos y bacterias y su naturaleza fuertemente ácida, por su capacidad de ceder protones.

El estado puro natural de estos ácidos es en forma líquida. Cuando se desea presentarlo en polvo, es necesario absorber estos ácidos en una sílice amorfa pura.


Nos podemos encontrar algunos productos comerciales, que para evitar la agresividad de estos ácidos en su presentación líquida, lo hacen en alguna de sus sales. Así nos afirman por ejemplo que un gramo de ácido propiónico equivale a 1,25 grs. de propionato de cal. Químicamente es verdad que de 1,25 grs. de propionato de cal podemos obtener un gramo de ácido propiónico, pero esa liberación en el cereal o pienso, que es el producto a proteger o descontaminar, ocurre en unas mínimas proporciones, por lo que podemos afirmar que en determinadas circunstancias 1 gr. de ácido es 10 veces más potente que su correspondiente sal.

Estos ácidos presentan su máxima actividad en su forma no disociada, pues únicamente en esa forma atraviesan la pared celular, inhibiendo la síntesis de los hidratos de carbono y alterando la síntesis de la pared celular de los mohos.

Nuestros conservantes incorporan excipientes evanescentes que atenúa la corrosividad propia de los ácidos, mejorando la manipulación a los operarios. Estos excipientes también crean una película que protege las instalaciones metálicas de la fábrica.